07 noviembre 2005

ARTEMISA is BACK!

¡¡¡Bandita, ya estamos de regreso por tierras color bronce!!!

Esperamos verlos pronto a todos en los próximo toquines de la banda. Pero mientras eso ocurre, ¡que role el NOMÁS POR ENCIMITA!, porque ya nos enteramos por ahí de que nuestro demo anda entre piratas y tianguis de prestigio, ¡eso es todo!

Pero antes no podemos seguir sin reiterar agradecimientos a toda la banda que hizo posible los pasados cuatro meses en la historia de Artemisa. A todos aquellos que nos ayudaron a cruzar el charco, y vivir la experiencia de la estancia, el paseo, el piso, el techo, la comida, el transporte, la amistad, la música, el ruido, las tocadas (las presentaciones), los gaterings, los ensayos, los saltos, los gritos, la adrenalina, los litros de cerveza, el calimoxo, la empanada, los churritos de Matute, el orujo, el baño, la regadera, los gimnasios, los trabajos, la distribución de demos, las palabras, las canciones, los libros, la tarta de chocolate, la samba, la polca, el folk, la salsa, la cumbia, el reggae, el ska, el rock, el punk, los pedales, los platillos, las tarolas (las cajas), las guitarras, el bajo, los amplificadores, la ecualización, los kebabs, los raids (el autostop), las tapas, los bares, las sonrisas, la maduración, las alamedas, los árboles, las calles, el trabajo, el chango, las limosnas en la calle, el cielo, la tierra, el día y la noche, y muchas otras cosas más. Todo en Galicia, un lugar del que Artemisa ha quedado prendada.

Gracias a Mariano (guía, gurú, conciencia, consejero, productor a distancia, amigo, compadre, hermano del alma, gracias por tu paciencia, por tu atención, por los discos y sobre todo gracias por tu amistad), y con él a toda la Matraca Perversa, quienes fueron los principales motivadores musicales para realizar el viaje. Gracias a quienes están y a quienes ya no están: Payno (gracias por tu atención, por tu apoyo), Manu (por tu sencillez, por ese primer concierto en Silleda, por tu trompeta, por tu música “¡Por Dios qué bien suena la trompeta!”), Sevi (por tu buen humor, y tu paciencia, a pesar de las malas experiencias en el coche), Pablito (por tu buen humor y buena vibra que hace olvidar la tensión), Iago (por el sabor latino en Galicia, y los aventones en tu coche del Festíbulo a Santiago), Alex (por tu música y tu sencillez), Matías, (¡Ché, qué buenos chistes que te contás!, gracias por los consejos guitarrísticos, las excursiones por los bares míticos, las pocas pero sustanciosas charlas sobre literatura argentina, y por la amistad y el buen trato), y Moroxo (gracias por que sin ti quizá no existiría Artemisa ahora, gracias por creer increíblemente en una banda que no conocías, y por ver y escuchar esa base de la que ni siquiera nosotros estábamos enterados, y por tu filosofía. Por cierto, cuídate mucho, no te vayas a estrellar en el coche, y ¡Que rule o povo é a língua galega!). Gracias, Matraca. Son una inspiración.


Gracias a nuestros ángeles guardianes, Marina, Paloma y Massi, sin las cuales Artemisa habría vivido en la calle, y no bajo un techo. A pesar de todo lo que les debemos y que quizá nunca podremos pagar (perdón, perdón, perdón, perdón) sepan que Artemisa les debe la vida. Gracias Palo por tu amabilidad, tu amistad, y tu buen humor todo el tiempo. Gracias Massi por la fiesta que llevas dentro, por tu amistad, y por ser nuestra doctora cuando no había nadie. Gracias, Marina, por ser el ángel personal de algunos de los integrantes de Artemisa, gracias por las sonrisas, las charlas, las excursiones, por la tarta (¡maravillosa!), por el espíritu celta, por Santiago, por Pontevedra, por Marín, por Galicia, por los cafés, el queso de tetilla, el transporte, los consejos, los regalos, la paciencia, los bailes, la diversión, las risas, los chistes, por los libros, las clases de gallego, el vocabulario (“Non cho creo”, “¡Vaites!”), el genus (¿así se llamaba el juego?), por jugar cartas a pesar de odiarlas, por las fotos, y sobre todo por tu maravillosa amistad. Gracias a las tres. Son parte trascendental en la historia de Artemisa, y en la vida de cada uno de nosotros.

Gracias a los Festicultores, por ser nuestros ojos en los festivales de Galicia, por la atención, por confiar en este proyecto mexicano, por los ensayos en el Festíbulo, por las fechas en el Saraba, O Carballiño, y en un festival tan importante como Reperkusión que cada año crece más; gracias por la música, por el Xango, por el equipo, por hacernos sentir bienvenidos en su tierra, y por hacernos sentir gallegos. Gracias, Milocho, por tu amistad, por ser paciente con las llamadas telefónicas dos o tres veces por semana, gracias por darnos hospedaje en tu casa de Xinzo de Limia, por la música de los Rumaníacos, y por ser todo un compadre. Gracias, Xurxo, por atendernos también el primer día, en aquel ensayo de Trópico, por contestar el mail inicial, por la preocupación de que todo estuviera bien, por invitarnos personalmente a Reperkusión, también por el Festíbulo, y por la amistad. Lo intentaremos, pero jamás podremos alcanzar a pagar lo que hicieron por nosotros. Ojalá pronto podamos seguir trabajando juntos.

Gracias también a las bandas: Lamatumbá (por la buena vibra en los momentos de desgracia, por las charlas, por los discos, la fiesta y la música), La Fritanga (por su sencillez, su increíble música [de veras, sin palabras, nos han dejado sin palabras], sus préstamos de equipo, sus consejos, y las charlas breves pero potentes), Che Sudaka (por su música, por llevar Latinoamérica al mundo), Rumaníacos (por compartir charla y risas detrás del escenario), Trópico de Grelos (por el ritmo), Dakidarría (René, graciñas por prestar o baixo, e graciñas por a buena vibra), Très Trebons (por su cortesía en Narom). También gracias al grupo Artabria, por aceptarnos en Festival da Terra è da Língua: “¡Que rule o galego!”. ¡Graciñas a todos os galegos è as galegas que saltaron con nos è con nosa música! ¡Viva Galicia!

Gracias también: A David Larrota: ¡el sabor de Colombia en España!, pana sin ti tampoco habríamos ido lejos, gracias por animarnos y hacer hasta lo imposible por conseguirnos lugares dónde tocar en las primeras semanas, por las borracheras, por la fiesta ambulante, por las tapas, por las cañas, por las risas, por las chambas, y ya sabes, sobre todo por tu amistad (te veremos pronto). A Joel Bucio: mano, con todo y los sinsabores nada podría haber sido sin ti. A Juan (nuestro querido “Nalgas de paletero en bajada”): por iniciar toda la cadena de contactos, por ofrecernos hasta el refrigerador de su casa, por llevarnos a la fiesta. Al buen Pepe (alias “Joseph”, alias “José”, alias “Joe”, alias “Jo”, alias “Jo’puta”): por ser de ahora en adelante parte de Artemisa, ser nuestro lujoso técnico de sonido tanzano-catalán-gallego, por proveernos de litros y litros de calimoxo más de tres veces por semana (“¡¿tienen sed?!”), por tu amistad, que ha sido lo mejor. A Gaby de Camariñas: ¡eres un tornado!, gracias por tu vitalidad, tu alegría, tu amistad y esa tortilla española de aquella vez. A O Bocadiño: nuestro templo y lugar de abastecimiento alimenticio, gracias a todos y cada uno de quienes trabajaron para servirnos un buen plato con arroz y patatas (los extrañaremos todo este tiempo de ausencia). Al mesón-restaurante Cotolay: gracias, Chus. Al mesón Corcegada. Al restaurante As Redes. Al Non Pecha (minisúper de 24 horas que estaba cerrado las 24 horas). Al Diego, el argentino (“¡pinches mexicáaaanooos!”). A La Despensa: por ser nuestro bar privado en la calle. A las tiendas El Día: por las alubias a 20 céntimos. Al supermercado El Campo: por la cerveza a 5 céntimos. Al Jacobus: por el buen café. A La Guayaba: por distraer a Balta. A Ciberbites: por mantenernos conectados con México.

En Morelia no podemos dejar de agradecer a: Moroco (por tu amistad, tu trabajo); Marco y Nadja (por el tiempo compartido, por la música, y las buenas experiencias: de todo corazón, mucha suerte para lo que sigue); a los compadres que venden discos en el Auditorio y que han estado ofreciendo nuestro demo; a los que le compraron cosas a Luis y a Jonathan en Auditorio para que juntaran dinero para comprar su boleto de avión; a Tavo Baltazar, Paul O’Hara, Lalo "Manatí" y Ricardo "Killerpollo" (por ser amigos, hermanos y artemisos a distancia); a la Vini (por se la fan número uno de la banda); al Yisus Craist, alias Diego (por ser cuate, además de un apoyo técnico y musical de la banda); a todos los que hicieron posible la grabación del demo NOMÁS POR ENCIMITA; a nuestras familias y amigos, que apoyaron el proyecto de llevar la música hecha en Morelia a otra parte del mundo: el sacrificio ha dado frutos, y seguirá dando.

Gracias a todos ellos y a muchos más que no están nombrados aquí pero que se han mantenido al pendiente de Artemisa y han apoyado su proyecto musical. No queda más que seguir, que lo que viene será mejor.

Gracias a todos. ¡Y PA' LANTE RAZA!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

las gracias no son necesarias, ya os pasaremos la factura... me quedo con los buenos momentos que han sido muchos, gracias a todos por esos momentos, por las risas y hasta por las cartas. os quiero artemisos.

Anónimo dijo...

Que chido que ya regresaron por aca, a la tierra de las corundas y la charanda, aaaaaaaaaaaaauuuugfhh, aaaaaaaaaaaaauuuugfhh. SALUDINES MANATI. Que se te quiere, y bien!!.

Anónimo dijo...

Pues parece que habeis dejado muchas visitas pendientes, vais a tener que volver por acá un dia de estos. A ver si así podemos compartir más momentos que este verano, que fueron pocos pero estupendos. Moitos bicos dende Galiza.